Dieta baja en histamina en Semana Santa

Hoy para muchos es el primer día de unas vacaciones merecidas, ya sea con niños, con pareja, con amigos o porqué no, solos. Una de las opciones más económicas es viajar en coche aunque el destino se encuentre lejos del punto de partida. Durante el trayecto empieza la aventura, surgen imprevistos, aparecen bostezos, se despierta el hambre… las famosas paradas de carretera. En estas pausas, que dependiendo de la meta habrán más o menos, se suelen tomar platos rápidos y pre-cocinados o bocadillos contundentes, además de bebidas azucaradas y a veces un postre de bollería industrial o helado.

Todo esto sumado da como resultado un efecto contrario a la agilidad que se pretendía en un inicio – vamos a comer algo rápido y continuamos -, pues tanto los platos pre-cocinados, que son ricos en grasas, como un bocadillo mal masticado o con salsas tipo ketchup/mostaza/mayonesa conlleva a una digestión pesada. Sin olvidar el gas de los refrescos o los postres llenos de azúcar refinado.

Una vez llegados al precioso lugar de turismo, ¿qué es lo típico que uno se pregunta? – Lugares donde comer –. Pues bien, van a ser varios días fuera de casa y se debe saber elegir qué restaurantes o comidas facilitarán la estancia. Evidentemente no se trata de limitar la dieta y dejar de disfrutar del entorno gastronómico, pero sí equilibrar las comidas con las cenas.

A continuación se proponen algunas recomendaciones para cuidarse durante las vacaciones:

  1. Intentar que en cada comida principal haya un plato o acompañamiento de verduras o ensalada.
  2. Evitar las bebidas gaseosas durante las comidas, os sentiréis muy hinchados. Aunque lo preocupante es su contenido en azúcares. Una lata de Coca-Cola equivale a 6 sobres de azúcar. Agua siempre es la mejor opción. Otras ideas saludables: batidos de frutas sin azúcares añadidos, infusiones frías con limón, agua de coco, etc.
  3. Combinar pescados y carnes, pero lo más importante, controlar las cantidades!
  4. En cuanto a las salsas, le dan un toque especial a la receta, pero no hace falta dejar el plato impecable.
  5. Los postres pueden ser saludables sin abandonar su atractivo: una macedonia, un sorbete o una brocheta de frutas. Aunque sean con chocolate serán mejores opciones que una tarta.
  6. Priorizar cocciones a la plancha o al horno y por último los rebozados y los fritos.
  7. Si la comida ha sido muy pesada optar por una infusión de postres.

Será importante controlar un poco más la dieta en caso de tener déficit de DAO (sobretodo con las salsas, pre-cocinados, bebidas alcohólicas, etc), intolerancias alimenticias (a la lactosa o a la fructosa), celiaquia (asegurarse si hay contenido de gluten, por raro que parezca) o diabetes (cuidado con las pastas y los dulces).

¡Feliz Semana Santa!
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